Pese a la entrada de la llamada nueva normalidad la amenaza del coronavirus sigue estando presente. Una situación ante la que la mascarilla obligatoria para los mayores de seis años (en todos aquellos espacios en los que no se pueda mantener la distancia de seguridad de metro y medio) juega un papel trascendental.

Principales obligaciones y sanciones sobre el uso de las mascarillas

Un aspecto básico a tener en cuenta es que la mascarilla que usemos deberá ser siempre, al menos, la higiénica o la quirúrgica, cuyos precios se encuentran regulados. Su tiempo de uso se estima en torno a las cuatro horas. Por ello, si las necesitamos durante más tiempo deberemos llevar al menos un recambio.

Sea cual sea el tipo por el que nos decantemos, debemos conocer siempre las normas de uso de la mascarilla. La más llamativa es la de la emplear sí o sí, independientemente de la distancia, en cualquier medio de transporte público.

Como excepciones destacan todos aquellos casos en los que, por alguna patología, el tapabocas pueda ser contraproducente. Por ejemplo, personas con problemas respiratorios o de ansiedad. Asimismo, tampoco hay obligación de uso en la práctica deportiva, si bien es recomendable cuando sea posible. Y, lógicamente, no es necesaria para la ingesta de alimentos o bebidas.

No usar la mascarilla en cualquier contexto en el que sea necesaria conlleva el riesgo de multas. Destaca como incumplimiento más grave el de no llevarla en el transporte público, con sanciones de entre 601 y 30 000 euros. Para otros casos el baremo puede alcanzar los 100 euros en virtud de lo regulado en el decreto que rige la nueva normalidad.

Durante un tiempo la mascarilla será obligatoria, circunstancia a la que debemos adaptarnos tanto por responsabilidad social como para evitar incurrir en el incumplimiento de las normas de la nueva normalidad.

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